lunes 2 de junio de 2008

Yavé

Requiero ser el rey y el sol. Irradio calidez, confianza y poder. Me gusta ser el centro de atención. Se me facilita dramatizar la vida. Necesito hacerme notar. Me gusta que me estimulen para obtener confianza y poder personal. Me encanta que me admiren. Sufro cuando pierdo, cuando me ridiculizan, cuando me reprochan y busco destacarme con actitudes negativas. Necesito sentirme seguro de ser querido y/o amado. No soporto la absoluta soledad. Reconozco, cuando es cierto, verdadero y natural, que otros destacan, lo sé admirar. Me fascina disfrazarme. Procuro ser generoso, y afectuoso, pero no siempre me sale bien. Soy leal y fiel. Si lo creo conveniente persuado a mis amigos. Soy muy orgulloso. Me gustan las risas, el buen humor, especialmente el sarcasmo y el humor negro. Me dicen pesimista, lo cierto es que soy un “optimista pero bien informado”, como dice Antonio Gala. Trato de aparentar un físico fuerte y potente, aunque reconozco mi esbeltez. Me esfuerzo por ser valiente. Me reservo mis ideas y sólo las expreso cuando es oportuno y de manera directa, a veces insultante y a la persona verdaderamente indicada. Algunas veces me gusta ser creativo y trato de hacer las cosas en grande, si es que se puede. Mi estado anímico casi determina mis acciones y actitudes por un tiempo indefinido. Quiero a los que me quieren y soy paciente y soporto a los que me odian, agradezco su odio, me hace presente en la vida de aquel que me odia. Observo los círculos sociales que me rodean protegiéndome de ellos y según convenga me adentro en el que llene la mayoría de mis expectativas, intelectuales, morales, físicas y espirituales. Cuando me interesa una persona la investigo y le propongo que se una al círculo de amigos y amigas al que pertenezco. Es muy común que sea presumido. A veces soy muy estoico, otras muy hedonista, creo que soy ecléctico. Soy de ideas flexibles, pero muchas son fijas. Me gusta la puntualidad, la responsabilidad, cumplir con mis deberes. Procuro que la razón sea la que me guíe, lo que me hace ver como frío. La melancolía, la angustia y la nostalgia son mis adoradas compañeras. Creo en el amor, en una sola pareja para toda la vida. No me placen las demostraciones afectivas públicas y no busco el momento de hacerlo. Busco en la pareja que comulgue con lo que siento y creo; no digo que lo acepte, pero si que lo valore. El amor es hermoso, es como el funeral de dos corazones. Ciertamente soy muy elitista y creo en el orden, en la autoridad, en el gobierno, en la paz, en el progreso y tengo mucha simpatía por los gobiernos fascistas. Soy un católico-caótico. Creo firmemente en la existencia de Dios. Aunque admito también que soy un hereje, me divierte burlarle de los dogmas cristianos. Amo la buena literatura, la poesía, la música, a los amigos y a la familia. No hay necesidad de tener actitudes especiales con alguien, sea hombre o mujer. Y por su puesto, hay algunos y algunas que necesitan un trato distinto por su propia situación, pero se hace lo que se puede y se debe, no hay exigencia. Soy una persona muy nerviosa, me angustian muchas cosas, una náusea se apodera de mí en cualquier momento y me paralizo; ésta situación me impide realizar muchas cosas, he aprendido a vivir con ella, y a veces la veo como algo bueno aunque no me agrade. Me encanta el arte, el teatro, la opera, el ballet, las esculturas, las pinturas. La naturaleza me hipnotiza, me encanta el campo, las montañas, el mar, las creaturas que habitan en ellos. Pero reconozco cuánto me gusta la fiesta taurina. Como mucha gente soy todo un conjunto de sentimientos, afectos y pensamientos. Realmente me gusta como soy. Lo que me digan lo escucho con cuidado y reflexiono –aunque pueda parecer que no presto atención, pues no me gusta dar la razón a otro que dé en el clavo sobre mí-, pero no me preocupa y ni me quiero ocupar de ello. No me gusta sentirme culpable de lo que pienso o digo. La culpa es algo que desecho cuando inmediatamente la siento. Si voy a ser culpable de algo será de sentirme orgulloso de lo que yo soy. Soy feliz así como soy ¿lo soy? Ja!, ja! ja! aunque no me guste mostrar la felicidad, la llevo por dentro y ahí quiero que se quede, que esté ahí es lo que importa, soy naturalmente serio, más serio en las relaciones de pareja; no podré descifrarlo, vivo bien así. La gente que de verdad me conoce sabe lo que me importa la felicidad del otro, pero no creo necesario expresar mi felicidad para que el otro esté feliz. La felicidad es personal, puede expandirse y contagiarse, pero al final la decisión de cómo se quiere ser feliz es de uno y para uno, la felicidad de los otros es consecuencial y recíproca. Al final no se puede complacer a todos. No terminaría de escribir como soy –no quiero, ustedes no quieren-, espero no hacerlo nunca, por los siglos de los siglos… AMÉN

1 comentarios:

Jorge Flores dijo...

"Yo creo que Spinoza es la continuación lógica de Descartes. Descartes se dejó llevar por esa pequeña secta protestante de la cual yo abomino, esa herejía que es la Iglesia de Roma" Jorge Luis Borges