Undécima RosaTerminaste conmigo, ahora estás abierta a otras personas, tu vida se llena de posibilidades. Me has olvidado totalmente ¿para qué hacerme ilusiones? No me mereces. No me celas. Vivo bien, pero para estar completo me faltas tú. Eres lo que me falta para ser feliz. Pero a ti no te importa. No me amas. Pero yo te sigo amando, no quiero que te vayas, no quiero tu autonomía. Quiero poseerte como antes. Quiero recuperar esa felicidad que tenía cuando me abrazabas, me besabas y hacíamos el amor. Olvidaste mis caricias, mi olor. Y solamente tú me excitas. Me duele en el alma que te hayas ido. ¡Vete! Si para ti no valen mis sentimientos ¡vete! Yo te conduciré al regazo de la noche. ¿Quién fuiste tú para hacerme daño? De mí no te vas a burlar. Te acordarás por siempre de mí. Te regresaré cada lágrima, cada desprecio, cada suelo que toqué con el rostro. Yo, que te amé como nadie, resistí todo eso por ti. Es imposible que no me ames cuando yo te amo tanto. Te devolveré la vileza que tuviste conmigo. Qué golpe tan duro me has dado, y éste no te lo perdonaré. Ya quiero verte arruinada, será mi mayor gozo. No te odio, únicamente quiero que me guardes en tu corazón y memoria por siempre. Porque el amor es para siempre, por la eternidad. Poseer, depender. Qué más da, al fin que un corazón que ha dejado de latir no se le puede herir.
Tengo hambre y frío. He de calentar solamente si quiero alcanzarte. Te perseguiré amor mío, así me tenga que arrastrar hasta tus pechos. Te he de encontrar, seguiré el olor de tu sudor, has dejado algunos rastros por doquier, no puedes evitar tu periodo. Te siento cerca. El amor necesita de un guía, yo soy ese depredador. Te he de tener, te he de poseer. Esperaré a que caiga la noche y abriré tu ventana, cogeré tu piel sudorosa y probaré el salado grito de tu hastío. Me has abandonado. Pero deja de gritar, despertarás a los niños, no pongas resistencia, el amor no se resiste. Bebe mis lágrimas y ríete, esa risa matutina que me ha dejado. Me quedaré contigo todos los días de mi vida, será como antes ¿recuerdas? El mismo amor y el mismo dolor. No importa si terminamos locos, así son las cosas del amor, al menos eso he leído, que el amor duele porque es real. Nuestros corazones arden. Tu eres mía, yo soy tuyo, de esto debes estar segura. Tú estás en mí como yo en tí, guardada muy dentro de mi corazón, corres por mis venas, sales por mis lágrimas. Ahí estarás, sin salir, por eso deberás permanecer allí para siempre. Vuelvo a tí, entro y te hago mía de labios superiores a labios inferiores, toda la noche. ¿Ya lo has recordado? Ese antiguo dolor.
Tengo hambre y frío. He de calentar solamente si quiero alcanzarte. Te perseguiré amor mío, así me tenga que arrastrar hasta tus pechos. Te he de encontrar, seguiré el olor de tu sudor, has dejado algunos rastros por doquier, no puedes evitar tu periodo. Te siento cerca. El amor necesita de un guía, yo soy ese depredador. Te he de tener, te he de poseer. Esperaré a que caiga la noche y abriré tu ventana, cogeré tu piel sudorosa y probaré el salado grito de tu hastío. Me has abandonado. Pero deja de gritar, despertarás a los niños, no pongas resistencia, el amor no se resiste. Bebe mis lágrimas y ríete, esa risa matutina que me ha dejado. Me quedaré contigo todos los días de mi vida, será como antes ¿recuerdas? El mismo amor y el mismo dolor. No importa si terminamos locos, así son las cosas del amor, al menos eso he leído, que el amor duele porque es real. Nuestros corazones arden. Tu eres mía, yo soy tuyo, de esto debes estar segura. Tú estás en mí como yo en tí, guardada muy dentro de mi corazón, corres por mis venas, sales por mis lágrimas. Ahí estarás, sin salir, por eso deberás permanecer allí para siempre. Vuelvo a tí, entro y te hago mía de labios superiores a labios inferiores, toda la noche. ¿Ya lo has recordado? Ese antiguo dolor.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada